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A quién mostrar (y a quién no) lo que escribes cuando estás empezando

Si nadie más que tú lee lo que escribes te costará mucho más avanzar y seguir aprendiendo. Te conviene buscar lectores, pero ten cuidado a la hora de elegirlos.

Escribir es un poco como desnudarse por dentro. Crear una historia, un personaje o una escena, aunque tengan muy poco que ver contigo, no deja de ser un acto de intimidad en el que te estás exponiendo. Al menos una parte de ti.

Por eso, cuando empezamos a escribir, nos sentimos vulnerables y nos cuesta mostrar nuestros textos a otras personas.

Sin embargo, si de verdad quieres mejorar y seguir aprendiendo, es un paso necesario.

En mis cursos de escritura me he encontrado con personas que aseguran escribir solo para ellas mismas y que, cuando les pregunto por incoherencias en sus textos o partes que no se entienden, me responden cosas como “es que yo ya me entiendo” o “yo ya sé lo que quiero decir”.

A quién mostrar (y a quién no) lo que escribes cuando estás empezando

Escribir para uno mismo es lícito y respetable, claro que sí, a nivel terapéutico tiene múltiples ventajas. Pero si nadie más lee lo que escribes estás obviando la otra mitad de la ecuación escritora: el lector. Estás cerrando la puerta a que otros disfruten de tu trabajo y te estás impidiendo avanzar y superarte.

Mostrar lo que escribes es, por tanto, un paso que debes dar. Pero ten cuidado, porque si eliges mal a tus primeros lectores puedes acabar herido. Sobre todo si estás empezando.

¿Cómo elegir entonces quién va a leer tus textos? Empezaré por las personas a las que no deberías elegir:

  • Personas de tu máxima confianza pero a las que no les gusta leer

Sí, te conocen más que nadie y te sientes cómodo contándoles tus cosas, pero no son las personas adecuadas para juzgar tus escritos. Primero, porque les estás pidiendo que hagan algo que les va a suponer un esfuerzo y que difícilmente disfrutarán.

Pero además es muy probable que, por falta de costumbre, no tengan bien marcada en su cabeza la línea que separa la realidad de la ficción. Esto hará que se preocupen por asuntos que no tengan nada que ver con la literatura, como qué pensarán los demás de ti cuando lean esto, si están de acuerdo o no con la manera de ver el mundo de los personajes o si tienes algún problema de salud mental por tratar temas oscuros o raros a su modo de ver. Lo harán con la mejor de las intenciones, pero sus consejos solo le quitarán fuerza y garra a tus textos, y eso, créeme, no te interesa en absoluto.

  • Personas que creen que escribir es una pérdida de tiempo

Estas personas abundan por todos lados, seguro que tu entorno no es una excepción. Si tu pareja no te apoya en esto de escribir, no le muestres lo que escribes. Si tus padres te están intentando convencer de que te dejes de chorradas y dediques tu tiempo a un trabajo como Dios manda, no les pidas que lean tus textos. Por muy bueno que seas, no van a saber apreciarlo y no te van a animar a seguir adelante.

Y justo eso es lo que necesitas ahora: ánimo y fuerza para no decaer. Si te expones a sus críticas eres tú como persona quien se está exponiendo, no tus palabras como escritor. No van a juzgar si escribes bien o mal, para ellos sería mejor que hicieras cualquier otra cosa y de ahí no los vas a sacar. No malgastes tus fuerzas en convencerlos de nada, mejor sigue tu camino sin darles muchos detalles de tu trabajo o tan solo conseguirás desgastarte.

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  • Personas demasiado críticas a las que no les importas en absoluto

Es un instinto natural. Si te piden que opines sobre algo, sientes que tienes que sacar alguna pega. Si no lo haces, es como si no tuvieras criterio. Lo he sufrido en mis propias carnes. Escribo un cuento a medida o unos textos para una web. Mando el texto al cliente y me dice que lo va a mostrar al grupo de personas que colaboran en el regalo o a su equipo de trabajo. Sé lo que va a ocurrir: me van a llegar un montón de pegas. No hay problema, esta es mi profesión y sé justificar por qué he tomado cada decisión. Si las críticas son constructivas y creo que van a mejorar el texto, las acepto y hago las modificaciones oportunas. Y si se trata de sacar faltas por sacar, tengo tablas como para explicar por qué esos cambios no van a beneficiar al texto. Pero tú seguramente estés en una fase más inicial y cualquier crítica te llene de inseguridades.

Así que mejor ten cuidado. Escucha las críticas. Si son concretas y buscan mejorar, puedes volver a pedir opinión a esa persona. Pero si sus opiniones negativas son generales o personales y de ellas no puedes sacar mejoras específicas para tu texto, descarta a esos lectores para próximas ocasiones.

Bueno, pues ya habrás tachado de tu lista a unos cuantos posibles lectores, ¿verdad? Vamos a ver ahora a quién sí deberías mostrar tus textos.

Empezaremos con un tipo de lector intermedio, que está bien que elijas pero que no es suficiente por sí solo.

  • Personas que te adoran y lo único que quieren es verte siempre feliz

Es fantástico que tengas personas así a tu alrededor, ojalá que sean un montón. Su apoyo es incondicional y lo necesitas. Mucho. Tenlas siempre cerca porque te harán falta cuando el ánimo decaiga. Enséñales tus textos, claro que sí. Te dirán que les encantan, que tienes talento, que lo haces genial. Pero no se atreverán a hacerte ninguna crítica. O directamente no tendrán ninguna crítica que hacer, porque todo lo que haces es perfecto para ellos. Pero con su “muy bonito, cariño” no te basta para seguir avanzando, tienes que buscar también otro tipo de lector.

Estos son los lectores que más te conviene encontrar:

  • Personas que también escriben y están aprendiendo como tú

Estos te entienden mejor que nadie. Conocen de primera mano el esfuerzo que supone juntar una palabra tras otra, una frase con la siguiente, un párrafo y otro párrafo. Así que, a no ser que sean un poco prepotentes -por qué negarlo, alguno hay-, sus aportaciones serán compasivas y a la vez tendrán conocimiento de causa. Necesitas algún compañero de viaje, si no tienes ninguno búscalo. En talleres de escritura, en grupos de escritores, en foros… hay miles de personas en tu misma situación, no te prives de compartir con ellas tu camino.

  • Personas que enseñan a otros a escribir

Los talleres y cursos de escritura no son imprescindibles para aprender a escribir, puedes ir mejorando tú solo si le dedicas muchas horas y te lees los libros adecuados. Pero ayudan mucho: te dan técnicas concretas, te obligan a tener una mínima rutina, te hacen leer lo que escribes delante de otras personas… Contar con un profesor o un mentor te allanará mucho el camino.

En algunos grupos en los que participo me he encontrado con gente que ve los cursos de escritura con cierto recelo, pensando que si cuentan sus ideas a otros se las van a robar. Esto, permíteme que sea clara, es una soberana estupidez. Las ideas abundan, incluso diría que casi todo el mundo tiene demasiadas. Lo difícil no es tener una buena idea, lo complicado es convertirla en una gran historia. Y a eso, precisamente, te ayudarán las personas que enseñan a otras a escribir. Sí, yo soy una de ellas. Si quieres hacerte una idea de cómo trabajo, puedes echar un vistazo a los comentarios de los artículos de mi blog, como este sobre diálogos o esta propuesta de ejercicio literario, o descargarte este audio en el que analizo un cuento. Pero no voy a detenerme aquí para convencerte de que te apuntes a mis cursos. Me basta con que te quedes con la idea de que un profesor de escritura es una opción segura para mostrar tus primeros textos.

Y ahora cuéntame ¿tú muestras a alguien tus textos o eres de los que escriben solo para sí mismos? ¿cómo ha sido tu experiencia hasta ahora? ¿te has encontrado con alguno de los lectores tipo que describo en este artículo? ¿cuáles son tus miedos? Venga, empieza a abrirte, sentirás alivio y todo empezará a fluir mejor. Escribe en los comentarios, estoy aquí para leerte y ayudarte.

4 Comentarios
  • Samu
    Publicado a las 18:20h, 20 noviembre Responder

    ¡Hola Sara!
    Gracias por este artículo, ha sido muy entretenido de leer. Tengo una página de Facebook que uso como Blog, ahí publico algunos de mis textos, pero la gente que reacciona y comenta no me dan críticas que ayuden a mejorar porque, como dices, son en su mayoría amigos a los que les gusta lo que hago. Imagino que a los demás no les gusta o les es indiferente, la verdad es quel me encantaría poder recibir críticas duras para mejorar, de ninguna manera me lo tomaría a mal.
    Por otra parte, he tenido tutores y colegas que están aprendiendo igual que yo, pero ha sido en talleres de Dramaturgia, y es muy bueno leer a otros u oírlos leer lo que yo escribí, uno saca muchas cosas en limpio y hasta pueden surgir nuevas interpretaciones y puntos de vista que también ayudan bastante, sobretodo cuando a veces uno pierde la brújula.
    También me ha pasado que hay amigos que se ofrecen voluntariamente a leer algo mío, y con gusto se los muestro. Sin embargo, no soy de pedir que me lean, en el caso del Blog el material está ahí para quien lo quiera leer. Es bueno contar con gente que te apoya, en mi caso tengo más de esos que de los otros.
    ¡Saludos!

    • Sara Suberviola
      Publicado a las 11:08h, 25 noviembre Responder

      ¡Hola, Samu! Muchas gracias por compartir tu experiencia. Sara está de baja por maternidad, pero en cuanto esté disponible leerá tu comentario y te responderá. Un abrazo.
      Silvia G.

  • Idoia
    Publicado a las 17:48h, 20 noviembre Responder

    Muchas gracias Sara por este artículo, viene muy bien saber a quien puedes enseñar tus escritos, ya que el inicio es un momento muy importante para seguir adelante o no con el sueño de escribir y que te orienten y sepan criticar es algo esencial.
    Gracias!

    • Sara Suberviola
      Publicado a las 11:10h, 25 noviembre Responder

      Así es, Idoia. Traslado tu mensaje a Sara para que lo lea cuando esté disponible, ahora está ausente por su reciente maternidad. Un abrazo.
      Silvia G.

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