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El adjetivo: obsesión de la mente escritora

Estas son algunas de las reflexiones más celebres sobre el adjetivo y sus usos en literatura

Hay quien lo ha eliminado de su repertorio y quien lo considera su instrumento básico de estilo.

El adjetivo ha obsesionado a las mentes escritoras desde hace siglos y seguirá haciéndolo mientras se sigan creando nuevos textos literarios.

Si estás comenzando a escribir conviene que no descuides los adjetivos, porque el uso que les des definirá irremediablemente la calidad de tus textos.

Para que comiences a perfilar tu propia posición respecto al adjetivo (puedes adorarlo o aborrecerlo, temerlo o reinventarlo pero no ignorarlo), a continuación tienes una selección de puntos de vista sobre el tema, pronunciados por algunas de las voces más celebres de la literatura:

Sea cual sea lo que queremos decir, existe una sola palabra para expresarlo, un verbo para animarlo y un adjetivo para calificarlo. Por lo tanto, es preciso buscar, hasta descubrirlos, esa palabra, ese verbo y ese adjetivo, y no contentarse nunca con algo aproximado, no recurrir jamás a superchería, aunque sean afortunadas, a equilibrios lingüísticos para evitar la dificultad.

Guy de Maupassant, prólogo a Pierre et Jean

 

El adjetivo, cuando no da la vida, mata.

Vicente Huidobro, El espejo del agua

 

No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.

Horacio Quiroga, Decálogo del perfecto cuentista

 

El temor al adjetivo es el comienzo del estilo.

Paul Claudel, Journal

 

El defecto de Baroja es que es un hombre de adjetivo ligero. A veces juzga, adjetiva, ligeramente —los lanza como los asnos los pedos.

Josep Pla, El quadern gris

 

Todos los grandes estilos se caracterizan por una suma parquedad en el uso del adjetivo. Y cuando se valen de él, usan los adjetivos más concretos, simples, directos, definidores de calidad, consistencia, estado, materia y ánimo, tan preferidos por quienes redactaron la Biblia, como por quien escribió el Quijote

Alejo Carpentier, El adjetivo y sus arrugas

 

Busco la manera de que el lector no se distraiga con nada. Pongo algunos adjetivos, algunas palabras que no tendrían por qué estar allí, que no significan nada, pero que son recursos imperceptibles de estilo con el objeto de que no haya tropiezo. Tengo la impresión de que cuando el lector tropieza y pestañea, por una falla del ritmo o por cualquier otra cosa, allí se distrae y corro el riesgo de que se me escape. Quiero tenerlo agarrado por el cuello, desde la primera hasta a la última línea.

Gabriel García Márquez, publicado en El Periodista de Buenos Aires

 

La gran lección de Borges no fue una lección temática, ni de contenidos, ni de mecánicas. Fue una lección de escritura. La actitud de un hombre que, frente a cada frase, ha pensado cuidadosamente, no qué adjetivo ponía, sino qué adjetivo sacaba. Cayendo después en cierto exceso que era el de poner un único adjetivo de tal manera que usted se caiga un poco de espaldas. Lo que a veces, puede ser un defecto

Julio Cortázar, publicado en la revista La Maga.

 

La importancia que puede tener usar una palabra en vez de otra, aquí, más allá, un verbo más certero, un adjetivo menos visible, parece nada y finalmente lo es todo.

José Saramago, Cuadernos de Lanzarote

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Y tú ¿te tomas los adjetivos en serio? Cuéntame cuáles son tus dudas al usarlos y te orientaré para que vayas encontrando tu propio estilo.

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