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Doce patrones de los cuentos infantiles clásicos que puedes imitar para escribir historias memorables (parte II)

Descubre las características básicas de los relatos populares para niños y utilízalas para escribir tu próximo cuento infantil.

Inmortales, inagotables, eternos. Así son los cuentos clásicos populares. Da igual que el mundo entero cambie año tras año, ellos siguen ahí, acompañando a la infancia. Reinventados, mutilados, revertidos. Pero vivos.

La fuerza de los relatos infantiles tradicionales es casi sobrenatural. ¿De dónde la sacan?

 

No existe una respuesta definitiva a esta pregunta. De hecho, yo te voy a dar doce. He seleccionado para ti las características que más se repiten en las historias clásicas para niños, para que puedas imitarlas cuando escribas tus propios cuentos.

Características de los cuentos infantiles clásicos y populares

En mi artículo de la semana pasada te daba los primeros seis patrones a imitar. Y aquí tienes la otra mitad:

7) El sentido del humor

El lobo con camisón de abuela, el emperador desnudo delante de todo el pueblo. Las buenas historias para niños son aquellas que les hacen disfrutar. Sí, hay versiones antiguas francamente terroríficas de cuentos como la Caperucita roja o la Bella durmiente, pero en casi todos los cuentos populares hay, al menos, una escena que resulta cómica o disparatada.

8) Las fórmulas de inicio y final

Son casi como palabras mágicas. Fórmulas que abren y cierran la puerta al fantástico mundo de la literatura. En cuanto las pronuncias, el hechizo empieza o termina. Es escuchar ‘Érase una vez’ y uno sabe que algo fascinante está a punto de suceder. En este artículo encontrarás algunas de las más usadas en narración oral, aunque yo te animo a crear tus propias fórmulas y escribirlas en los comentarios.

9) El héroe encerrado

Hansel y Gretel en la casita de chocolate, la Sirenita bajo el agua, Cenicienta en casa limpia que te limpia. Los héroes de los cuentos clásicos infantiles se encuentran, muy a menudo, en una situación de encierro de la que quieren escapar. Están atrapados, pero quieren ser libres. Y para conseguirlo deben convertirse en héroes.

10) El hogar abandonado

Caperucita para ir a ver a su abuela, Blancanieves para esconderse de su madrastra, los pobres Hansel y Gretel abandonados en el bosque. Las increíbles aventuras que viven los protagonistas de los relatos de toda la vida comienzan cuando salen de casa. Ahora hablaríamos de la zona de confort. La cuestión es que, para que los personajes se superen a sí mismos y aprendan lecciones de vida, lo primero que tienen que hacer es salir del cálido hogar y enfrentarse al mundo.

11) El momento de máxima tensión

El lobo cogiendo aire para soplar las casas de los Tres cerditos, las doce de la noche en el baile de Cenicienta, Caperucita admirando lo grandes que son los dientes de su supuesta abuela. En cualquier cuento popular hay un momento de máxima tensión que te mantiene en vilo. Sabes que una catástrofe está a la vuelta de la esquina, pero el narrador alarga ese momento para que te mantengas atento y concentrado. Así consigue un efecto más emocionante. Un poco como el The winner is… de los Óscar.

12) Fuera del tiempo

¿Cuándo se celebró la fiesta de la Cenicienta? ¿Qué día apareció el lobo por la aldea de Pedro y el lobo? Los cuentos tradicionales para niños están completamente fuera del tiempo. Suelen situarse en un pasado remoto, lo que las acerca al ámbito de las leyendas y de los mitos. Pero no están ancladas al calendario, sencillamente ocurrieron una vez.

Podría seguir listando características comunes de los relatos tradicionales infantiles. No me importaría nada, la verdad, porque disfruto leyendo todo lo que cae en mis manos sobre los cuentos de toda la vida.

Pero no se trata de mí. Se trata de ti y de tu escritura. Para esto estás aquí, ¿no? Así que venga, a darle al boli o a la tecla. Atrévete a perfilar tu propia historia. Ni siquiera hace falta que la escribas completa, basta con que crees un borrador para que las ideas empiecen a tomar forma en tu cabeza.

Te lo pondré más fácil todavía. Escribe solo una frase. Inventa tu propia fórmula de inicio o final de cuento y escríbela en los comentarios. Me encantará leerla y darte mi punto de vista.

¡Ah! Y cuéntame cuál es tu cuento clásico preferido, me muero de curiosidad por saber si es el mismo que el mío.

NOTA: Recuerda, aquí encontrarás la primera parte de este artículo sobre las características de los cuentos infantiles tradicionales.

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8 Comentarios
  • Rebeca Gonzalo
    Publicado a las 15:10h, 16 octubre Responder

    No puedo dar sólo un título de mi cuento favorito… En su lugar te daré tres: “El enano saltarín” (para mí siempre será Rumpelstindky); “La gallinita de los huevos de oro”, y por último “Ricitos de oro”. Para no gustarme nada el oro en la vida real, abunda en mis cuentos favoritos 🤣🤣🤣🤣🤣

    Aún estoy trabajando sobre una fórmula para iniciar y cerrar mis cuentos.

    Un abrazo.

    • Sara Suberviola
      Publicado a las 16:47h, 17 octubre Responder

      ¡Gracias, Rebeca! Son bastante distintos los tres cuentos, la verdad. De los tres, creo que el que más me gusta es el de la Gallina de los huevos de oro. Aunque yo soy muy de lobos: Caperucita, Las siete cabritillas…
      Has descubierto que el oro te inspira, ¿por qué no lo aprovechas para escribir tu fórmula de inicio de cuento?
      No sé, se me ocurre… “Hace muchos muchos años, cuando todavía era oro todo lo que relucía”, o “En un tiempo en el que la paja podía hilarse hasta convertirse en oro”. Estos no valen, ¿eh? ¡Venga, que no pare esa inspiración!

  • Rebeca Gonzalo
    Publicado a las 15:20h, 16 octubre Responder

    Se me ocurre esta fórmula para cerrar:

    “Y si os ha gustado esta historia os agradezco unas palmadas, para darla por acabada”

    • Sara Suberviola
      Publicado a las 16:48h, 17 octubre Responder

      ¡Ahí estamos, Rebeca! Perfecto para una narración oral 🙂

  • Sandra Molina
    Publicado a las 16:11h, 16 octubre Responder

    Hace mucho, mucho tiempo…

    • Sara Suberviola
      Publicado a las 16:53h, 17 octubre Responder

      ¡Bien, Sandra! Así sitúas tu historia en un pasado remoto. Aunque me sabe a poco, ¿qué tal si la alargas un poco más? Puedes ponerle un “cuando” detrás y añadirle un elemento fantástico o inspirador. Por ejemplo: “Hace mucho, mucho tiempo, cuando todavía no existían los minutos..” ¡Vamos, tu turno!

  • Ƹ̴Ӂ̴Ʒ Sechat Ƹ̴Ӂ̴Ʒ
    Publicado a las 22:28h, 18 octubre Responder

    “Hace mucho, mucho tiempo cuando aún el hombre creía en hadas…”
    “Esta historia que ahora os traigo me la contó una ardilla, y yo me la trago”
    “Esta historia que salió de mi cabeza es pura belleza” (un poco pretenciosa, supongo).
    “Si contáis conmigo del tres al uno al revés, seguro que lo pasamos muy bien… Érase una vez…”

  • Sara Suberviola
    Publicado a las 19:23h, 19 octubre Responder

    ¡Se va soltando la inspiración! 🙂 En las dos primeras, conscientemente o no, sitúas al lector en un bosque, a través de la ardilla y de las hadas. El bosque es el lugar por excelencia de los cuentos, así que ¡bravo! Las rimas no te preocupes si no te salen, es otro mundo a parte y para este caso no son necesarias.

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