Volver arriba

La carta como herramienta para contar historias

Aquí tienes una lista de motivos para atreverte con el género epistolar y descubrir sus posibilidades narrativas

Desde las antiguas civilizaciones de Mesopotamia y Egipto hasta hace apenas unas décadas, los seres humanos han utilizado las cartas para comunicarse y establecer todo tipo de relaciones: comerciales, diplomáticas, personales.

Cicerón y la misma Biblia las elevaron a otro nivel convirtiéndolas en género literario. Austen y Dostoyevski exploraron y aprovecharon sus posibilidades narrativas en novelas epistolares.

Hoy las vemos casi como una reliquia, con la nostalgia de quienes defienden el papel y la tinta como materiales nobles con propiedades fantásticas.

Pero más allá de romanticismos varios hay otra forma de acercarse al género epistolar: poniéndolo en práctica.

carta_como_genero_narrativo

Sí, te estoy proponiendo que escribas una carta con intención literaria. Es un excelencte ejercicio que te permitirá:

  • Escribir desde una posición cómoda. El narrador y el protagonista son la misma voz y no tienes que construir dos voces distintas. Esto te dará seguridad y te permitirá soltarte un poco más.
  • Practicar con la primera persona y utilizar también la segunda, mucho menos habitual en narrativa.
  • Obligarte a mantener un único punto de vista durante todo el texto y hacer de esta limitación un recurso creativo.
  • Jugar con el suspense, generar intriga y curiosidad hacia todo aquello que saben el destinatario y el remitente pero que el lector tan solo intuye.
  • Retratar al remitente de forma directa a través de sus palabras y sus acciones.
  • Describir a los demás personajes de forma indirecta, a través del discurso de quien escribe la carta. Esto también perfilará al remitente.

 

Son un buen puñado de razones para atreverte con el género epistolar, ¿no crees? Ahora bien, ten cuidado con el ritmo, uno de los riesgos de escribir un monólogo es que resulte monótono y aburrido.

También te propongo que actualices el género. No tienes por qué escribir una carta manuscrita. De hecho, si tu historia transcurre en la actualidad es mucho más verosímil que imites otros formatos, como el correo electrónico o incluso el whatsapp, que está un poco a medio camino entre la correspondencia y el diálogo.

Venga, te toca. Piensa en una historia sencilla que puedas contar a través de una carta e inténtalo. Si es un texto breve, puedes pegarlo en los comentarios y te daré mi punto de vista.

Aprende más estrategias literarias en mi

curso online de escritura creativa

2 Comentarios
  • Cris
    Publicado a las 02:14h, 27 febrero Responder

    ¡Muy bueno!

    • Sara Suberviola
      Publicado a las 07:56h, 27 febrero Responder

      Gracias, Cris 🙂 Espero que te animes a contar una historia a través de una carta, si quieres compartirla aquí me encantará leerla. Un abrazo

Publicar comentario