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Cómo aprovechar la sonoridad de las palabras para expresar más con tus textos

Si abres bien tus oídos, ellos te dictarán exactamente lo que quieres decir.

Las usamos todos los días y a todas horas. Las tenemos siempre en los labios, siempre en los dedos. Hasta en los sueños y en las noches insomnes. Hasta en los silencios nos susurran las palabras, sin descanso, su sentido.

¡Ya vale, que no quiero que te duermas! He escrito estas líneas para mostrarte algo: cómo puedes aprovechar la sonoridad de las palabras para transmitir tu mensaje.

Mi objetivo con el párrafo inicial era generarte una sensación: la de un susurro constante. Por eso he elegido un montón de palabras con el sonido ‘s’.

cómo aprovechar la sonoridad de las palabras para escribir mejor

Por eso he escrito ‘labios’ en lugar de ‘boca’ y ‘sin descanso’ en lugar de ‘continuamente’, por ejemplo. Porque quería acompañar mi mensaje de una sensación sonora determinada.

La herramienta que he utilizado se llama aliteración y es, junto con la onomatopeya, uno de los pocos recursos literarios orientados específicamente a la sonoridad de las palabras.

Veamos otro ejemplo. Imaginemos que quiero describir a una persona bebiendo rápido. Puedo decir, sin complicarme: “se acabó su bebida rápidamente”. Pero también puedo elegir otras palabras, como: “su garganta engulló cuatro tragos sin atragantarse”. Vale, igual es un pelín exagerado el ejemplo, pero sirve. El sonido /g/ emula el propio trago.

Por supuesto, no hace falta que cada vez que te pongas a escribir una frase te pongas a crear aliteraciones. Pero puede serte muy útil cuando quieras hacer una descripción especialmente gráfica.

Mi consejo es que te diviertas practicando con ella. Y también descubriéndola en las palabras que usas normalmente. ¿A qué suena la palabra ‘zumbido’? ¿Y ‘crujir’? Intenta decir la palabra ‘sorbo’ cogiendo aire en lugar de expulsarlo (venga, que no te ve nadie). ¿Qué? No me digas que eso no es exactamente sorber.

Ahora ponlo en práctica. Piensa en algo que emita un sonido determinado. Identifica el fonema que mejor lo representa. Y, por último, escribe una frase en la que casi todas las palabras lo contengan.

¿Hecho? Estupendo, ya sabes utilizar un gran recurso de creatividad literaria: la aliteración.

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