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Consejos de edición para escritores principiantes

Estos son los pasos básicos que yo aplico cada vez que reviso mis propias historias

Lo sé, es la parte menos sexy de escribir. Editar, repasar, revisar, reescribir. Darle vueltas a tus propias palabras es mucho menos divertido que soltar a chorro tu inspiración.

Pero es un paso necesario para conseguir buenos textos. Además, cuando le coges el truquillo puedes hasta disfrutarlo, porque ves cómo, con unos cuantos ajustes, consigues mejorar tu trabajo.

No hay una, sino mil maneras correctas (e incorrectas) de hacerlo, así que se trata de encontrar la que mejor te funcione a ti.

Para ayudarte, he recopilado en forma de consejos algunos de los pasos que yo suelo dar cuando edito mis propios textos, y que pueden servirte de orientación para iniciarte en el arte de la revisión.

Estos son mis consejos de edición para escritores principiantes:

 

1. No edites mientras escribes.

Si cada vez que dudas de si una palabra es o no la palabra idónea te paras en seco, será fácil que te desmotives y te bloquees. Déjalo, pon otra, aunque no sea perfecta. Si ni siquiera se te ocurre una palabra imperfecta, puedes poner una x o un taco, y continuar. Cuando hayas terminado la historia (o el capítulo, o la escena, o las mil palabras que te has marcado como meta escribir) ya editarás. Piensa que escribir y editar son funciones distintas que lleva a cabo tu cerebro, si vas cambiando de una a otra lo único que consigues es desconcentrarte y rendir menos.

2. Mide las proporciones.

El espacio físico que ocupa en tu texto una determinada escena o descripción debe ser proporcional a la importancia que tiene dentro de la historia. Puedes ventilarte veinte años en una frase o alargar un minuto durante tres páginas. El único criterio para dedicarle más o menos palabras a un determinado asunto es el grado de relevancia que tiene en el conjunto de la historia. Puedes hacer como en el colegio: anotar junto a cada párrafo una palabra que indique su tema. ¿Que tienes tres párrafos dedicados a un personaje secundario y apenas unas líneas al protagonista? Pues ahí tienes una desproporción a corregir: corta por lo sano todo lo que esté de más.

3. Revisa los tiempos verbales.

Es muy fácil cambiar de un tiempo a otro. Sin darte cuenta, empiezas contando la historia desde el presente y te acabas yendo al pasado, o pones un pretérito perfecto donde sería mejor un pluscuamperfecto. No importa, es normal en un primer borrador y cuesta poco arreglaro después. Pero hazlo, ¿eh?

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4. Subraya las palabras repetidas.

A no ser que busques un efecto determinado en el texto, es preferible que evites repetir todo el rato las mismas palabras. Si te encuentras con alguna más de un par de veces, márcalas. Después revisa cuáles puedes cambiar por sinónimos o expresar de otra manera.

5. Busca palabras flojas o poco precisas.

La precisión es deseable en cualquier tipo de texto, pero en narrativa, además, es necesaria para conseguir verosimilitud. Cuanto más concretas y exactas sean tus palabras, más fácil será que tus historias tomen una forma consistente en la mente de tus lectores. Cada vez que revises uno de tus textos, hazte esta pregunta ¿qué frases podrían ser más precisas?

6. Cárgate unos cuantos adjetivos y adverbios.

No se trata de eliminarlos todos (puedes intentarlo) sino de dejar solo los que de verdad aportan significado y calidad a tu historia. El problema es que tendemos a usar más de la cuenta. Por eso forzarte a tachar unos cuantos es una manera de tomar consciencia de este exceso y conseguir textos más limpios y directos.

 

Por supuesto, hay más factores a tener en cuenta y, antes de ser publicada, cualquier historia debería pasar por las manos de un corrector profesional. Pero la idea de este artículo era darte unas pautas básicas para saber cómo enfrentarte a la revisión de tus propios textos, y con estos pasos ya tienes por dónde empezar.

Venga: manos a la obra. Coge un texto breve que hayas escrito y no hayas revisado (o escribe uno nuevo, qué demonios, de eso se trata) y edítalo aplicando los seis consejos que te he dado. Luego cuéntame tu experiencia en los comentarios: ¿ha mejorado tu historia? ¿dudas de los cambios? Escríbelo en los comentarios y te echaré una mano.

2 Comentarios
  • Samu
    Publicado a las 09:02h, 07 junio Responder

    Hola Sara!
    Creo que editar es una parte muy importante del proceso de escribir, por eso te agradezco estos seis tips para realizar esta tarea de forma eficiente.
    Acabo de hacer el ejercicio siguiendo tu pauta, y debo reconocer que apuntar a correcciones específicas ha hecho que mi relato mejore a un nivel que me ha dejado satisfecho del resultado.
    Borré adverbios para hacer más concretas las frases. Pero creo que los puntos cuatro y cinco fueron los que más utilicé, puse especial atención en buscar aquellas palabras repetidas para reemplazarlas por otras, y ordené frases buscando precisión.
    No tuve problemas con los puntos dos y tres, aunque estaba seguro hice la revisión igual, por las dudas.
    Y en cuanto al punto uno, el editar mientras escribo es algo que hago de manera muy habitual, ya que considero que si, por ejemplo, una frase no me gusta como suena no puedo avanzar hasta conseguir corregirla. Sin embargo, he notado que esto no me ocurre cuando escribo con papel y lápiz, mi muñeca se deja llevar hasta acabar el relato y luego edito. Supongo que esto es así porque las funciones del teclado del teléfono móvil, tablet o computador (en mi caso, es un teléfono móvil) te permite borrar y corregir, ir atrás o hacia adelante cuantas veces quieras.
    Muchas gracias una vez más.
    Hasta la próxima, ¡un gran abrazo!

    • Sara Suberviola
      Publicado a las 10:02h, 07 junio Responder

      ¡Hola, Samu! Gracias como siempre por tu comentarios 🙂 Me alegro de que te haya resultado útil. Es curioso lo que comentas de la diferencia entre escribir a mano o a ordenador, no lo había pensado al escribir el artículo pero es cierto que al escribir a mano eres más consciente de los cambios que vas haciendo, por la sencilla razón de que no desaparecen, se quedan ahí ocupando espacio y ensuciando el papel. Yo siempre escribo a ordenador, pero me gusta hacer la edición a mano sobre el texto impreso. Así tengo una visión más general de todo y es como si tomara más distancia respecto al borrador inicial. Trabajar sobre el texto impreso me ayuda sobre todo en los puntos 2 y 4. Luego voy haciendo los cambios en el ordenador partiendo de mis anotaciones a mano. Es cuestión de ir encontrando un sistema propio que te haga el trabajo más fácil y cómodo. ¡Gracias a ti! Un beso

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