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Consejos básicos para escribir narrativa histórica verosímil

¿Vas a ambientar tu novela o tu relato en un lugar y época reales? No olvides tener en cuenta estas pautas cuando escribas narrativa histórica.

Las novelas históricas (las buenas, se entiende) ofrecen al lector un doble placer: las disfruta como obras literarias y además aprende sobre cómo era la vida en un lugar real en una época determinada. Yo, la verdad, no soy muy aficionada a la novela histórica. Sin embargo conozco a grandísimos lectores que prácticamente no leen otra cosa (mi madre, sin ir más lejos, consume novelas históricas casi como pipas). Es un género que vende y que gusta, por eso no son pocos los escritores princpiantes que se lanzan a por él.

Si es tu caso, genial, a por ello. Pero, por favor, sé prudente y toma consciencia del esfuerzo que supone.

El doble placer de leer una novela histórica implica también un doble (o triple) trabajo para quien la escribe.

Debes documentarte a fondo. Y no solo eso: también tienes que emplear una pericia tremenda para hilar la realidad con la ficción. De otro modo tu historia será o bien aburrida o bien poco exacta. O ambas cosas.

Cuatro consejos para escribir narrativa histórica

Estos son mis consejos básicos para escribir relatos o novelas de género histórico:

 

Documéntate de fuentes fiables y lo más directas posible

Para ambientar una historia en una época determinada no es suficiente con un par de visitas a la Wikipedia ni con unas cuantas búsquedas rápidas en Google. En Internet encontrarás tratados históricos, tesis doctorales, bibliografías a tener en cuenta. Mi consejo es que leas estos recursos pero, sobre todo, que uses Internet como puente hacia fuentes no virtuales: que visites museos, que veas piezas originales.

Si has elegido una época reciente puedes buscar testimonios de carne y hueso. Y si esto no es posible, acude a expertos. Seguro que en las universidades de tu ciudad o tu provincia hay profesores que lo saben casi todo de una época determinada. Lee sus publicaciones, las entrevistas que les han hecho. Y luego intenta contactar con alguno de ellos. Pero ojo: sin avasallar. No puedes pretender que alguien que no te conoce de nada se lea de una sentada tus quinientas páginas y te diga cuáles son tus fallos. Tienes que respetar su tiempo y su trabajo, pide permiso y, si quieren atenderte (que no tienen por qué) prepara unas cuantas preguntas muy concretas. Tal vez ofrezcan este servicio de pago, no lo sé, pero no te ofendas si es el caso, todos queremos vivir de nuestro trabajo.

¡Ah! Y también puedes leer otras obras literarias ambientadas en la misma época, pero cuidado porque puedes repetir sus patrones sin darte cuenta, y un lector avezado en literatura histórica enseguida lo detectará.

Mucho cuidado con las descripciones largas

La documentación es maravillosa cuando tienes genuino interés por la época sobre la que quieres hablar. Si le dedicas tiempo y entusiasmo, puedes convertirte en un auténtico experto en la materia. Pero cuando te pongas a escribir tienes que ser eso: escritor. El ambiente y la época son cruciales en tu relato, pero nunca deben estar por encima de la propia historia, de la trama, de los personajes. No tienes que contar todo lo que sabes sobre la época, por muchas ganas que tengas: no pierdas de vista que estás escribiendo una obra literaria, no de divulgación. Cuanto más sepas, mejor, pero de todo lo que sabes utiliza solamente lo que aporte algo a tu relato. Tienes que ofrecer lo justo para que el lector se ubique y evitar las descripciones demasiado largas cuyo único objetivo es soltar todos esos conocimientos que te tienen enamorado.

 

¿Te cuesta ser constante en la escritura?

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Evita que los personajes expliquen sus costumbres

Ya lo he dicho: escribir narrativa de género histórico supone un doble esfuerzo para el escritor. Tienes que ser muy ingenioso para intercalar datos históricos con el avance de la trama. No pierdas de vista la verosimilitud. ¿Tú explicas a las personas de tu alrededor cuáles son vuestras costumbres? La cultura y las costumbres son algo tan arraigado en nosotros que no es que no hablemos de ello, es que ni siquiera lo percibimos la mayoría de las veces. Así que nada de esto:

Soy Fulanito, guerrero samurai, como tú, Menganito. Esto que acabas de hacer infringe uno de los siete valores del Bushido, nuestro código de honor, que como sabes incluye tal y cual y lo de más allá. Por eso creo que deberías llevar a cabo nuestro tradicional Seppuku, también conocido como Harakiri, el ritual de suicidio que más nos honra y caracteriza. Recuerda que debes hacer con un tantō, un arma de entre 15 y 30 centímetros que distinguirás de la pequeña katana por su empuñadura más sencilla.

¿Cómo hacerlo entonces? Pues en este caso tal vez baste con hacer que tu personaje eche un vistazo rápido al abdomen de su compañero, o que recuerde cuando su padre o su mentor murieron de esta forma. También es bastante útil el recurso del extranjero, un personaje que llega a un mundo que desconoce y que, por tanto, es verosímil que reciba alguna explicación sobre las costumbres. Pero claro, tiene que tener un papel en la historia, no ser un mero instrumento.

No te pases de moderno

Si quieres que tu historia sea verosímil (o sea, buena) debes hacer un esfuerzo por que tus personajes se comporten como lo harían las personas reales de la época en la que viven. Está claro que no podemos saber a ciencia cierta cómo se comportarían, pero es importante que evites trasladar tus valores actuales a tu historia. El público acepta ciertos juegos en este sentido. Puedes contar la historia de una mujer rompedora para su época, pero tampoco puedes trasladar tal cual a una mujer empoderada del siglo XXI a la época medieval. Y lo mismo con el lenguaje. Si tu protagonista es una adolescente del siglo XV que se acaba de enamorar de un caballero, es creíble que lo comente con su mejor amiga, pero seguramente no le dirá “Tía, es que me tiene loca, me pone mogollón”. Si no tienes cuidado con estos detalles, tu historia acabará pareciendo una mala versión de una peli de los Monty Python.

Venga, pues ya tienes cuatro filtros que aplicar a tus relatos históricos. Espero que te sean útiles y que te motiven todavía más para seguir escribiendo. Como siempre, me encantará leerte en los comentarios. Puedes pegar un texto si quieres que le eche un vistazo (unas poquitas líneas, ¿eh?), preguntarme las dudas que tengas o llevarme la contraria si lo prefieres. Aquí me tienes, compañero de pluma.

2 Comentarios
  • Graciela
    Publicado a las 18:05h, 30 junio Responder

    Gracias por los tips. A mi sí me gusta leer novelas históricas, porque como dices, disfrutas la lectura y aprendes. Sin embargo, no soy fan de ese tipo de escritura.
    Estoy empezando y me está gustando los relatos de personajes reales, pero no históricos.

    Saludos.
    ….

    • Sara Suberviola
      Publicado a las 14:15h, 01 julio Responder

      Gracias a ti por tu comentarío, Graciela, me hace mucha ilusión recibir vuestras respuestas y saber que hay alguien ahí, al otro lado, a quien le resultan útiles mis consejos para escribir. Escribir sobre personajes reales es muy motivador, el terreno entre la realidad y la ficción es inspirador y fértil. ¡Ánimo con ello!

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