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Cuatro errores que debes evitar en los diálogos de tu cuento

¿Estás escribiendo un cuento o tienes pensado escribirlo? Hay algo que no debes descuidar: el diálogo.

Con un diálogo bien escrito, puedes lograr una historia memorable. Por el contrario, una conversación chapucera puede cargarse cualquier relato.

Piensa en el cine, donde todo es diálogo. A veces, con escuchar cuatro frases de una conversación ya te das cuenta de que el guión es horroroso. Ya no te crees lo que estás viendo. No hay remedio, cambias de canal: sin buenos diálogos no hay buenas películas.

Sin embargo, un buen diálogo puede hacer que no te importe ver una película una y otra vez. Sí, ya sabes cómo acaba. Ya has visto los efectos especiales. Pero la ves una vez más y te dejas deleitar por los diálogos y la interpretación.

Los cuatro errores que debes evitar en los diálogos de tu cuento

A esto me refiero cuando digo que un buen diálogo puede hacer tu historia memorable.

Si quieres evitar cortarle el rollo al lector como ocurre con las pelis malas, empieza por evitar estos cuatro errores:

  • No escribir diálogos.

Sin diálogos, estás privando a tus lectores de escuchar directamente la voz de tus personajes, de conocerlos más allá de lo que el narrador cuenta de ellos. Además de perder una oportunidad para introducir ritmo en tus textos, como puedes ver con más detalle en mi artículo Tres trucos para que tus cuentos infantiles no pierdan el ritmo.

  • No aprovecharlos para retratar a tus personajes.

Nuestra personalidad determina nuestra forma de expresarnos. Antes de poner palabras en la boca de tus personajes, define bien su forma de hablar, su jerga, su tono, hasta su voz. Procura, sobre todo, que el resultado sea verosímil, expresivo y coherente con lo que el lector ya sabe sobre cada personaje.

  • No dejar flecos sueltos.

Ya hemos visto en posts anteriores que la redacción final muestra solo una parte de todos los interrogantes que debes responder cuando te pones a escribir una historia. Pues bien, el diálogo es un buen lugar para sugerir partes de este mundo que has creado pero que no muestras. Usa los diálogos para dar a entender, para jugar con dobles significados. Utiliza la ambigüedad, sin pasarte, y tus textos tendrán mucha más profundidad, invitando al lector a participar en la interpretación, a llevar a cabo una lectura más activa.

  • No leerlos en voz alta.

Esto es todavía más importante en el caso de los cuentos infantiles, dirigidos en su mayoría a una lectura oral y compartida. Los diálogos tienen que sonar bien, tiene que ser legibles, comprensibles y fácilmente teatralizables. Si una frase no te acaba de convencer leída en voz alta, cámbiala.

Bien, y ahora que ya conoces los errores ¡a escribir diálogos! ¿Qué tal si te pones ahora mismo? Piensa en dos personajes. Defínelos en un pequeño borrador. Imagínatelos en una situación concreta y ¡dales voz!

sara_suberviola_creatividad

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