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El método científico con el que nunca te quedarás sin ideas para escribir

Esta técnica te librará de muchos bloqueos creativos. Aplícala cuando necesites grandes dosis de inspiración en muy poco tiempo.

¿Te gustaría manejar tu inspiración a tu antojo? ¿Pegar un silbido y que las musas acudan volando para ayudarte? Estaría bien, ¿verdad? Porque buenas ideas tienes, seguro. Pero a veces tu creatividad desaparece cuando más la necesitas, dejándote el cerebro seco y la lengua espesa. Lo confieso, a mí también me ha pasado.

Mi imaginación, como la tuya, es un espíritu libre. Pero con los años he aprendido a controlarla.

No pretendo adiestrarla, me gusta más libre y salvaje. Pero, a fuerza de dedicarle tiempo y cariño, me la he ganado. Y cuando la llamo, ahí está siempre, como una fiel amiga.

escritura creativa

¿Cómo lo he conseguido? Primero -no te voy a engañar-, metiendo horas. Muchas. Muchísimas. Montones de horas. Y segundo -y ahí va la buena noticia-: aplicando técnicas profesionales.

Como la técnica morfológica de Fritz Zwicky, que te voy a enseñar a continuación para que puedas aplicarla desde hoy mismo a tu trabajo creativo.

Ya sea ese trabajo escribir un cuento infantil, redactar los textos de tu web, diseñar una campaña de ventas o cualquier otra tarea para la que necesites una solución imaginativa.

Lo primero que tienes que saber es que esta es una técnica científica. Y con esto quiero decir que nació en el ámbito de la ciencia. Su padre era Fritz Zwicky, un astrónomo suizo que buscaba ideas innovadoras para sus teorías sobre la materia oscura.

Como buen científico, quiso sistematizar su proceso de trabajo, así que lo llamó ‘análisis morfológico’ y lo descompuso en varios pasos.

1

Definir el problema

2

Dividirlo en partes

3

Crear variantes

4

Combinar variantes

Con un ejemplo lo verás mucho más claro. Pongamos que queremos escribir un cuento infantil. Es un proceso bastante complejo, así que vamos a definir un problema más pequeño con el que nos encontramos a la hora de escribir un cuento para niños (o para adultos, en este caso da igual). Digamos que el problema (bendito problema) es definir el perfil del protagonista.

Estupendo, problema definido. Ahora vamos a descomponerlo en partes o parámetros.

Algunos de ellos ya los tenemos claros. Por ejemplo, le hemos puesto un nombre: Suspiros. Y hemos decidido que será una niña de 8 años bastante quejica. Esto es todo lo que sabemos de Suspiros. Nos faltan muchos factores por definir. Estos podrían ser algunos: ¿De qué se queja más a menudo? ¿Cómo es su hogar? ¿Cómo es su voz?

Por supuesto, hay muchos más parámetros, pero con estos ya tenemos para un ratito de inspiración.

Pasamos ahora al tercer paso: crear una lista de variantes por cada parámetro.

Es tan sencillo como plantear distintas respuestas para cada pregunta.

  • ¿De qué se queja más a menudo?

    • De que donde vive nunca sale el sol
    • De lo mal que huele todo
    • De que todo el mundo es aburrido

  • ¿Cómo es su hogar?

    • Un ático luminoso en el centro de una gran ciudad
    • Una cabaña en el bosque rodeada de flores
    • Una estación espacial en ruta por el universo

  • ¿Cómo es su voz?

    •  Aguda e irritante
    • Melódica y alegre
    • Grave y melancólica

Ya se me están ocurriendo montones de nuevos parámetros y variantes -lo admito, he tenido que contener a mi imaginación desbocada-, pero con estas tenemos suficiente material para pasar al siguiente paso.

Por último, vamos a realizar combinaciones creativas entre las distintas variantes.

Digamos que Suspiros vive en un ático, se queja de lo mal que huele todo y tiene la voz aguda e irritante. Yo ya la estoy viendo, pululando por su hogar inmaculado con la nariz encogida en un gesto de asco ¿Tú no? Nada tiene que ver con la Suspiros que vive en la estación espacial, de voz grave y melancólica con la que se lamenta continuamente de lo aburrida que es su familia de astronautas.

¿Lo ves? ¿Lo notas? Ya están ahí tus musas, susurrándote al oído mil protagonistas diferentes, de entre las que elegirás alegremente la buena, la Suspiros que tú estabas buscando.

Es casi mágico, ¿no crees? Pues, como sabes, es pura ciencia. La aplicas y obtienes resultados. Sencillamente, funciona.

Te animo a poner en práctica el sistema del análisis morfológico para idear tu próxima historia y, por supuesto, a contarme si te ha servido para mejorar tu relación con tu inspiración.

sara_suberviola_creatividad

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