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— “No tendría que haberlo abierto sola. Voy a olerlo otra vez. Ojos cerrados, me concentro. Percibo un ahumado agradable y ligero, pero preciso. Demasiado preciso. ¿Es brasa de sarmiento? La huelo de nuevo siendo niña, correteando por el pueblo con mis amigas. Puedo oír reír a Belén y a Vicky, y a Solita, las Sagrario… Sí, definitivamente. Es brasa fría de sarmiento ¿cómo puede ser?” Fragmento de ‘Cuaderno del vino de MªJesús’, cuento a medida para una riojana por su 60 aniversario
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