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Cuatro hábitos infalibles para terminar todas tus historias

Aplícalos cada vez que escribas y olvida la frustración de dejar tus relatos a medias

Seguro que te ha ocurrido un montón de veces. Tienes una idea, un personaje, un esbozo de historia en tu cabeza. Tiene una pinta bestial, no hay duda de que puede convertirse en un gran texto. Así que decides ponerte a escribir.

Y te pones a escribir. Pero algo no funciona.

Te quedas en blanco, te atascas, no encuentras las palabras, te vas por las ramas y eres incapaz de poner el punto y final.

“Se acabó”, te dices, rindiéndote ante lo que interpretas como una falta de talento.

Estás tirando la toalla demasiado pronto. Lo más probable es que tengas talento suficiente para convertir tus ideas en buenas historias y que te falte solo un poco de técnica.

Cuatro hábitos infalibles para terminar todas tus historias

Lo he dicho miles de veces: escribir es (entre otras cosas) un oficio. Requiere paciencia y repetición. Al principio cualquier tipo de técnica o consejo se te hace extraño e incluso puedes sentir que de algún modo se pierde la magia de escribir, esa inspiración momentánea que te lleva a querer contar una historia.

Pero con un poco de práctica vas interiorizando esas normas, haciéndolas tuyas, y dejan de parecerte un incordio para empezar hacerte la vida más fácil.

Estos cuatro hábitos que te traigo hoy son un buen ejemplo de esto. Si te acostumbras a aplicarlos cuando te pongas a escribir, será más difícil que abandones tus historias a medias.

1) Tener decidido el final antes de empezar.

Si sabes hacia dónde vas es más fácil que llegues. Así de simple. Un borrador previo trabajado, completo y claro te ahorrará muchos disgustos. Si no sabes cómo hacerlo, empieza por las preguntas principales de tu historia.

2) No empezar a editar hasta que no hayas escrito la última línea.

Si te detienes en cada frase hasta que te parezca perfecta, no vas a acabar nunca. Primero cuéntalo todo tal y como te salga. Aunque dejes frases a medias, repitas verbos o coloques un taco en lugar de esa palabra que no te sale. Y luego ya revisas párrafo a párrafo.

3) Simplificar.

Piensa que cuantas más ideas quieras meter en tu historia más difícil será para el lector entenderlas todas. No incluyas más personajes, acciones ni escenas de las absolutamente imprescindibles para que tu historia funcione. Todo lo que está de más, sobra. Esto hará también tu escritura más fluida, porque tendrás más claro lo que quieres contar.

4) Seguir escribiendo aunque no te salga nada.

Los expertos en gestión del tiempo calculan que necesitamos dedicar al menos 25 minutos a una tarea para concentrarnos en ella de verdad. Así que aguanta. Aunque escribas las tonterías que se te pasen por la cabeza. Aunque repitas una y otra vez las pocas ideas que tienes claras. Tú dale a la tecla y vete juntando palabras, verás como algo sacas. ¿Que pasa el tiempo que te has marcado y sigues sin avanzar? Bien, tal vez sea hora de parar, pero al menos ya tienes unas cuantas líneas que releer en la próxima sesión para no empezar de cero.

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Créeme: yo aplico estos hábitos cada vez que escribo y me hacen ahorrar cantidad de tiempo en bloqueos.

Ahora bien, esto son tareas de prevención para evitar que te atasques. Si en tu caso el bloqueo ya está ahí, tal vez te sirvan estos consejos para desbloquear el final de tu historia.

¿Y tú? ¿Te atascas a menudo cuando escribes? Cuéntame en los comentarios cuáles son tus dificultades y te responderé para ayudarte.

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