Volver arriba

Juegos para entrenar tu creatividad literaria mientras caminas por la calle (parte II)

Incluso las tareas más ordinarias y rutinarias del día a día, como hacer la compra o esperar a alguien en una cafetería, están repletas de estímulos para tu imaginación

¿Te ha ocurrido alguna vez? Estás por la calle, en el supermercado o en un bar y de pronto llega a tus oídos un retazo de conversación. Apenas es una frase o una palabra sueltas, pero algo en ella despierta tu curiosidad.

¿Quién será?, te preguntas, poniendo una cara inventada al dueño o la dueña de esa voz que se ha colado de pronto en tu mente.

Incluso las tareas más ordinarias y rutinarias del día a día, como hacer la compra o esperar a alguien en una cafetería, están repletas de estímulos para tu imaginación literaria.

En este artículo te proponía un juego literario para entrenar tu imaginación mientras caminas por la calle. Hoy te traigo un segundo ejercicio, al que he llamado El diálogo imaginado.

El diálogo imaginado es un juego de inspiración dadaísta. Los dadaístas, con su visión rompedora de los conceptos de obra y de artista, elaboraban poemas con fragmentos de otras obras literarias, que combinaban de forma lúdica y aleatoria.

JUEGO NÚMERO 2: EL DIÁLOGO IMAGINADO

 

En este caso, tu punto de partida va a ser una frase suelta que escuches en la calle. No hace falta que sea una gran frase, te puede servir cualquiera. Tan solo mantén tus oídos abiertos y apunta una frase que hayas escuchado al azar, de manera aislada, de boca de un desconocido.

Anota esta frase en un papel con un guion delante, de manera que sea la primera intervención de un diálogo.

Después, continúa este diálogo inventado. No es necesario que tenga nada que ver con el contexto en el que la has escuchado, ni con la persona que la ha pronunciado. Intenta que el diálogo tenga, al menos, seis o siete líneas.

Al redactar tu diálogo, ten en cuenta sobre todo estas dos normas:

  • 1) Busca, por encima de todo, la naturalidad. Procura que las palabras no parezcan impostadas ni escritas, sino pronunciadas en una auténtica conversación, con la inmediatez propia del lenguaje oral.

¿Quieres desbloquear tu creatividad? Echa un vistazo a mis

cursos online para disfrutar escribiendo

  • 2) Aprovecha el diálogo para presentar a tus personajes a través de su forma de hablar, de reaccionar a las palabras de su interlocutor, de expresarse.

 

Con este ejercicio, estarás practicando el diálogo como forma literaria, lo que potenciará la verosimilitud de tus textos y de tus personajes, además de mejorar el ritmo de tus relatos.

 

¡Vamos! Suéltate y ponte manos a la obra. Si compartes tu diálogo en los comentarios, te daré mi punto de vista para que sigas disfrutando y mejorando. ¡Me encantará leerte!

Recuerda que este juego es el segundo de una serie de tres ejercicios de creatividad literaria para realizar mientras estás en la calle. Aquí encontrarás el primer juego, y compartiré el tercero en mi próximo artículo.

3 Comentarios
  • Samu
    Publicado a las 22:00h, 01 julio Responder

    Gracias por tus apreciaciones. Y si, en cuanto a la definición de personajes, creo que no me alcanza en tan pocos textos, podría haber seguido pero quedaría muy extenso. Pero tienes razón, y mientras lo escribía no sabía cómo hacer para diferenciarlos de manera más clara, salvo por pequeños detalles, como la palabra «hermano» y los diminutivos al nombrar los animales, en cada personaje.

  • Samu
    Publicado a las 17:14h, 01 julio Responder

    ¡Hola Sara!

    Una vez mas, gracias por tus ejercicios. Acá te dejo el resultado del mío, basado en una conversación que oí en el Metrotren de Santiago. La primera frase fue el punto de partida, así es que quise darle un giro inmediato.

    «- Oye hermano, estuvo bueno el partido, ¿lo viste? Los peruanos come paloma le ganaron en los penales a los uruguayos, hueón, la pulenta.

    – A ver, a ver, ¿cómo es eso de que los peruanos comen palomitas?

    – Ah, sí es un decir no más. No seai tan literal, hermano.

    – Es que me los imagino que se las comen crudas, así como a mascadas, ¡y lo encuentro asqueroso!

    – ¡Ya, pero no creo que se las coman así! ¡Las deben hacer a la parrilla!

    – Pero es que es muy raro. Es como cuando dicen que los chinos comen perritos, o que los haitianos se comen a los gatitos. ¡Na’ que ver, si son mascotas!

    – Ah hermano, pero yo no sé si eso sea verdad, al menos yo nunca he escuchado que se hayan perdido gatos o perros, ni tampoco he visto peruanos comiendo paloma.

    – Ahora entiendo a los hindúes, que quedan locos cuando saben que acá nos comemos a las vaquitas.

    – ¡Verdad poh hermano, allá son sagradas!»

    Muy entretenido crear diálogos a partir de una frase suelta, transformarla en algo diferente.
    ¡Saludos!

    Samu.

    • Sara Suberviola
      Publicado a las 19:26h, 01 julio Responder

      ¡Hola, Samu! Me alegra que hayas disfrutado del ejercicio, se nota en que el resultado es divertido 🙂 Creo que es interesante el enfoque que le has dado, buscando nuevos significados para la frase cogida al vuelo en el metro. También me parece natural la forma de expresarse de los personajes. Aunque tal vez podrías haber aprovechado un poco más para definir a tus personajes. Si te fijas, apenas hay diferencia entre uno y otro, cualquiera de los dos podría decir cualquiera de las frases. Se me ocurre que uno podría ser más literal mientras el otro de lo que quiere hablar es de deporte, como si cada uno fuera a lo suyo y fuera un diálogo más absurdo o disparatado. ¿Qué me dices?

Publicar comentario