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hermanas dibujando

¡Mamá, me aburro! Aburrirse despierta (no solo) la creatividad

En mi casa estaba prohibido aburrirse. O, al menos, quejarse de aburrimiento. No es que nuestro hogar fuera una fiesta continua. Es que si le ibas a mi madre con eso de ‘Me aburro’ se te ventilaba con poco menos que un ‘Cómprate un burro’: “El que se aburre es que no tiene recursos”, te soltaba.

Y ahí te quedabas tú, pensando qué recursos serían esos que necesitabas y de dónde los ibas a sacar. Mientras discurrías siempre había a mano un lápiz, o un libro, o la cámara de vídeo. Unas tijeras para cambiarle el look a las muñecas y pinturas de tela para estampar tus propias camisetas. Y, de pronto, te importaba menos si a tus amigos ese día no les dejaban salir a la plaza o preferían quedarse en casa viendo Sensación de vivir.

Que dejar que los niños se aburran les ayuda a ser más creativos es algo que han demostrado distintos estudios científicos. En ‘Boredom and schooling: a cross-disciplinaary exploration‘ (Cambridge Journal of Education, 2010), la investigadora Teresa Belton reivindica la consideración del aburrimiento como una emoción compleja. En la misma línea se sitúa el ‘On the Function of Boredom‘ (Behavioral Sciences, 2013), de Heather C. Lench, para quien “el aburrimiento deviene un estado de búsqueda”.

Sin embargo -y sin despreciar la importancia de la creatividad, de la que he acabo haciendo mi profesón-, creo que aquellos recursos de los que hablaba al principio sirven para mucho más que para ser creativo. Sirven para aprender a estar solo.

En este sentido, resultan de lo más reveladores trabajos de investigación como ‘Just think: The challenges of the disengaged mind‘, publicado en la revista Sciencie, cuyos resultados demuestran cómo muchas personas prefieren hacer cualquier cosa (incluso autoinfringirse descargas eléctricas) antes que estar a solas con sus pensamientos.

Te dé por inventar cuentos, por descubrir formas en las nubes o por memorizar en orden alfabético los animales que viven en el Trópico y sus características físicas, desde mi punto de vista lo mejor de saber combatir tú solo el aburrimiento es que te hace más feliz. Porque te ayuda a conocerte, a encontrar tus propios intereses y desarrollar tus habilidades. Y a depender menos de los demás para disfrutar de tu tiempo.

Imagen superior: Pintando con mi hermana, Rosa.


Este artículo fue publicado en el blog de Boolino, donde colaboramos escribiendo sobre cuentos infantiles, lectura e imaginación.

¿Quieres leer el artículo anterior de esta colaboración? Es una invitación a una reflexión filosófica sobre la lectura.

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