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Narrar en primera persona: ventajas y desventajas

Descubre las posibilidades de la narración desde el ‘yo’ y decide si es el punto de vista más adecuado para tu historia

Una de las decisiones que se deben tomar antes de comenzar a escribir una historia es quién va a contarla, desde qué punto de vista va a asomarse a ella el lector.

Una misma sucesión de hechos se convierte en una historia u otra según quién sea el narrador.

Cada punto de vista tiene sus ventajas y sus desventajas. Este es un tema amplísimo sobre el que seguiré escribiendo, pero en este artículo me voy a centrar en la primera persona. ¿Cuándo es adecuado elegirla? ¿Qué limitaciones implica?

Narrar en primera persona: ventajas y desventajas

 Comencemos por las ventajas de narrar en primera persona:

 

1) El relato se vuelve más vívido

Cuando alguien nos cuenta una historia que le ha ocurrido, nos ponemos en su piel. Sentimos lo que siente el narrador, leemos sus pernsamientos, vemos lo que ve, nos movemos por donde se mueve. La primera persona es más cálida, más cercana y facilita la empatía.

2) Permite jugar con la información de la que dispone el lector

La narración en primera persona está siempre anclada al personaje en cuestión. Por ello, como lectores, nuestro acceso a la información es limitado: no podemos saber lo que el personaje no sabe. Esto, a nivel de escritura, permite reservar sorpresas para el lector. De este modo, podemos utilizar la intriga y el suspense, recursos básicos para mantener a los lectores enganchados a la historia.

3) Facilita la caracterización

Mediante el relato en primera persona, el autor puede mostrar cómo es el personaje que hace de narrador, en lugar de tener que contarlo. Su forma de expresarse, sus pensamientos, sus decisiones, sus sentimientos… todo esto sencillamente lo vemos, directamente, sin necesidad de que nos lo cuente alguien externo. Además, cuando el narrador habla de otro personaje, conseguimos retratarlos a los dos a la vez. Sobre esto hablábamos ya en el artículo Seis maneras de caracterizar un personaje literario.

No obstante, narrar una historia en primera persona puede tener también algunas limitaciones.

Estas son algunas de ellas:

En primer lugar, te obliga a justificar la narración. Tienes que explicar por qué ha decidido el narrador contar la historia. ¿Se trata de un diario personal? ¿Está poniendo en orden sus recuerdos? ¿Necesita hablar de una persona que ha marcado su vida? Tú eres quien lo decide, pero tiene que haber una explicación (al menos implícita) para que podamos dar el salto y sumergirnos en la primera persona.

Por otro lado, la primera persona elimina la distancia entre el lector y la historia. Se carga de un plumazo la visión global, la contemplación panorámica que tanto puede ayudar a la comprensión. Por eso, si lo que queremos escribir en primera persona es una novela o una historia de cierta envergadura, puede ser recomendable utilizar más de un narrador.

Por supuesto, esto no es ni mucho menos todo lo que se puede decir sobre la primera persona, pero puede ayudarte a decidir si es o no conveniente para el tipo de relato que tú quieres contar.

Así que dime: ¿cuándo eliges tú la primera persona para escribir tus historias? ¿qué es lo que te parece más difícil de adoptar este punto de vista? Escríbelo en los comentarios, me encantará conocer tu visión del asunto y ayudarte a elegir a tu narrador.

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