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Tres síntomas de que tu estilo de escritura es demasiado anticuado

Si no quieres que tus textos parezcan rancios o desfasados, evita abusar de estas viejas costumbres en tus próximas historias.

Hace poco, en uno de mis cursos presenciales, tuve un alumno de quince años con un gran talento para escribir. Su pasión eran las historias bélicas, en concreto de la Primera Guerra Mundial.

En sus relatos abundaban los soldados rudos, los barracones desangelados y una forma de adjetivar que le daba a su estilo un aire más desfasado del que correspondía con su edad y con su capacidad innata.

De eso quiero hablarte hoy: de ciertas cosumbres de escritura que pueden darle a tu estilo un aire un tanto antiguo o desfasado.

El estilo es algo muy personal, cada uno ha de buscar el suyo y no seré yo quien te diga cuál va más contigo, pero pienso que es interesante tomar consciencia de algunas costumbres en las que es habitual caer cuando uno comienza a escribir. Más que nada para que tú mismo puedas juzgar y elegir.

Tres síntomas de que tu estilo de escritura es demasiado anticuado

Estos son tres rasgos de estilo que, usados en exceso, hacen que tus textos parezcan un poco rancios:

  • Poner el adjetivo siempre antes del nombre

La adjetivación es una de las cuestiones cruciales en el arte de escribir (lo veíamos en este artículo sobre los adjetivos). Debes prestarle la atención que merece. Cuando uno empieza a escribir, es común querer lucirse con los adjetivos, y muchas veces tendemos a usarlos demasiado y de una forma excesivamente literaria. Así, es habitual caer en la forma adjetivo + nombre. No es que sea incorrecto, pero si abusas de esta estructura tus textos acabarán resultando rimbombantes, porque sonarán como los epítetos renacentistas: blanca nieve, verde prado, cálido sol. Incluso aunque no sean epítetos (es decir, prescindibles).

  • Dejar que tu narrador omnisciente juzgue sin control

Narrar en tercera persona tiene ventajas innegables a la hora de contar una historia. Básicamente, es el tipo de narrador que menos te limita, porque como lo sabe todo y está en todas partes no necesitas hacer filigranas para que le cuente al lector lo que necesitas que sepa en cada momento. Pero, como hemos visto ya en otros artículos (como este sobre el narrador), la tercera persona omnisciente tiene algunos riesgos. Uno de los principales es que el narrador se tome licencias que no le corresponden, como juzgar a los personajes, quitándole al lector este placer. El lector de hoy prefiere ser él quien forme su propia opinión a partir de lo que el autor le muestra de forma directa (acciones, diálogos, escenas). Los narradores sabelotodo son cosa del pasado.

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  • Usar frases largas y complejas

En la era de la velocidad supersónica, el ritmo se convierte en una necesidad. También en literatura. Queremos ir al grano. Nada de frases floridas llenas de subordinadas. Cuando termines un texto, presta atención a la largura de las frases que has utilizado. Si hay alguna que te obligue a tomar aliento cuando la lees en voz alta, mejor intenta acortarla. De lo contrario, tu texto correrá el riesgo de sonar aburrido y un tanto viejuno.

 

Bueno, pues ya tienes tres pautas nuevas para analizar tus textos. Cuéntame: ¿sueles caer en alguna de estas antiguas costumbres? ¿eres de lo que, como mi querido alumno (un beso, Uman), tienden a colocar todos los adjetivos antes del nombre? Si no estás seguro de si tu estilo resulta anticuado o quieres que te ayude a editar algún parrafito, usa los comentarios para ello. Como siempre, te leeré con atención y te responderé con cariño.

2 Comentarios
  • SAMU
    Publicado a las 22:01h, 02 enero Responder

    ¡Hola Sara!
    Muchas gracias por estos consejos, el punto uno creo que es el que más me llega, trataré de ahorrarme los adjetivos innecesarios. Y en cuanto al punto dos, puedo decir que, inconscientemente, en mis últimos relatos he ido proponiendo el ir dejando cosas sin resolver o abiertas para que sea el lector quien las complete e intérprete como quiera. De esa forma me he encontrado con la agradable sorpresa de que los lectores tienen puntos de vista muy diversos que enriquecen aún más lo que hago, me entretiene mucho que lo que escribo no tenga un solo sentido, muchas veces el lector me ha devuelto comentarios acerca de sus interpretaciones que no se relacionan con la idea original que tuve al escribir, y eso me satisface y entretiene. No sé si eso será bueno o no, quizás debería ser más concreto. La verdad, solo me dejo llevar.
    ¡Saludos!

    Samu.

    • Sara Suberviola
      Publicado a las 11:02h, 09 enero Responder

      ¡Hola, Samu! Muchas gracias por tu comentario, qué bien que te sea útil el artículo. Desde mi punto de vista, que un texto dé lugar a varias interpretaciones es en general algo bueno, porque es lo que más enriquece la lectura. Los mejores textos te aportan algo nuevo cada vez que los vuelves a leer.
      Un fuerte abrazo 🙂

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