Volver arriba
Sara Suberviola, escritora por encargo

Sobre mí

Soy Sara, escritora por encargo y experta en creatividad literaria.

 

Mi misión es traducir en historias todas tus ideas, valores y emociones.

 

Para que logres comunicar tu mensaje de la forma más humana y eficaz que existe:
la narración.


Esto es lo que puedo darte si trabajas conmigo

profesionalidad
Profesionalidad

 

Como autora de Te invento un cuento he ideado, desarrollado y publicado más de un centenar de cuentos a medida. Pero ya antes había ejercido otros oficios relacionados con las palabras, como periodista, profesora o redactora de contenidos. He dedicado años de estudio a los temas que me apasionan: la comunicación, la filosofía, la fotografía, la literatura. Todo este trabajo me sirve ahora como combustible para cualquier proyecto creativo. Mi método de trabajo no es ningún cuento, ni tiene truco. Es el resultado de toda una vida de dedicación constante al maravilloso arte de crear con palabras.

sensibilidad
Sensibilidad

 

Mi empatía goza de buena salud, y no tengo afán de protagonismo. Me quedaré en un segundo plano y me dedicaré a escucharte con atención. Pensaré lo que tú piensas y sentiré lo que tú sientes. Así, y solamente así, podremos crear exactamente la historia que necesitas.

sentido-practico
Sentido práctico

 

No te preocupes, no soy una loca inspirada ni creo que mis palabras sean intocables. Mis objetivos son los tuyos. Cuando tengas dudas, te explicaré el por qué de cada detalle. Iremos ajustando el sentido de cada palabra hasta que cada matiz te parezca adecuado.

confianza_
Confianza

 

Puedes fiarte de mí. Soy respetuosa y me tomo en serio mi palabra. Sé que detrás de cada historia hay todo un universo, y procuro conocerlo de cerca para asegurarme de acertar con mis propuestas. Tendrás que abrirte un poco para dejarme entrar en tu mundo. Pero prometo no molestar.

Esta es mi historia para ti

– Dime dos palabras.

-Hilván y… patata -respondía ella mientras preparaba la tortilla para la cena, siempre dispuesta a jugar a cualquier cosa.

 

Y yo, entre pellizcos furtivos al pan, inventaba mil maneras de hilar las palabras de mi madre. Que si un sastre que hizo un traje de piel de tubérculo, que si un agricultor que cosía la cosecha al suelo para que no se la robaran.

 

Este recuerdo, que hoy me sigue evocando historias de camisas almidonadas y de costuras en la tierra, es también una forma de explicarte cómo entiendo mi trabajo.
Para mí, la narración es un juego. Y todo juego, además de ser estimulante, tiene la particularidad de desarrollarse siempre siempre de unos límites, de unas normas.

 

Cualquier proceso creativo comienza siempre con una limitación impuesta por la realidad.

 

Aquí, las normas las pones tú: son tus objetivos, tu historia personal, las personas a las que tú quieres dirigirte. Esa es mi inspiración.

 

Solo necesito una chispilla de tu realidad para poner en marcha toda la pirotecnia de la fantasía. Llevo toda la vida buscando los límites de lo que puede conseguirse con las palabras. ¿Y sabes qué? Sospecho que no existen.”

Guardar