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Tengo una idea para una historia ¿por dónde empiezo?

Primeros pasos para convertir tus ideas en textos narrativos

“Tengo para escribir un libro”. ¿Te suena la expresión? Yo la he oído cientos de veces. Y ¿sabes qué? Siempre, sin excepción, es cierto. No porque el asunto en cuestión me parezca a primera vista apasionante, sino porque realmente se puede escribir sobre cualquier cosa.

Saber de qué va una novela o un cuento no te dice nada acerca de si es una obra extraordinaria o infumable.

En cuanto a la calidad literaria, no importa el qué, importa el cómo.

¿Por dónde empezar una historia?

En palabras de Sierra y Fabra en su libro La página escrita:

la premisa de que todos tenemos esa historia que contar es cierta. Otra cosa es que merezca la pena ser escrita, y otra, aún más crucial, es que merezca la pena ser leída, es decir, que interese a un presunto lector. Pero lo que importa, en muchos casos, es la forma en que la contamos. Si la encuentras, has dado el primer paso, el salto.

¿Tienes una idea? Genial, este paso es imprescindible, sin una idea no puedes crear una historia.

La idea es tu materia prima. Es necesaria, pero no suficiente. Ahora te toca trabajar esa idea hasta convertirla en una historia.

¿Cómo? Para empezar, necesitas tener claro qué es una historia.

Lo mínimo que necesita un texto para ser considerado una historia es una acción. Algo tiene que ocurrirle a alguien. Tiene que haber un cambio, algo que nos permita distinguir entre el antes y el después, el principio y el final.

Para tener una historia, tienes que partir de una sucesión de hechos.

Esta es la definición de historia de E.M. Forster en Aspectos de la novela:

Podemos ya definir la historia: es una narración de sucesos ordenados en su orden temporal. La comida va después del desayuno, el martes después del lunes (…) En cuanto a la historia, solo puede tener un mérito: conseguir que el público quiera saber qué ocurre después. A la inversa, solo puede tener un defecto: conseguir que el público no quiera saber lo que ocurre después.

Como ves, Forster le dedica pocas alabanzas a la historia. De hecho, considera que “es el organismo literario más primitivo y más elemental”.

Esto es porque introduce otro concepto más complejo: el argumento.

Primero teníamos una idea. Después la hemos convertido en una historia. Y ahora tenemos que dotar a esta historia de un argumento.

¿Qué es un argumento? Es el pegamento con el que uniremos los hechos o acontecimientos.

Según la definición de Forster:

el argumento es también una narración de sucesos, pero el énfasis recae en la causalidad. Una historia es: “El rey murió y luego murió la reina”. Un argumento es: “El rey murió y luego la reina murió de pena” Se conserva el orden temporal, pero se ve eclipsado por la sensación de causalidad. (…) Consideremos la muerte de la reina. Si es una historia, preguntaremos “¿Y luego qué pasó?” Si es un argumento, preguntaremos: “¿Por qué?’ Esta es la diferencia.

Por tanto, cuando tienes una idea para escribir un cuento o una novela pero no sabes por dónde empezar, una buena manera de arrancar sería:

  1. Decidir qué sucesos o acciones van a tener lugar

  1. Relacionar unos sucesos con otros respondiendo a la pregunta por qué

 

También puede serte muy útil este otro artículo que publiqué sobre las preguntas que debes responder antes de escribir un cuento.

¿Y tú? ¿Qué idea tienes en la cabeza? ¿Te cuesta convertir tus ideas en historias? ¿Qué es lo que te resulta más difícil? Cuéntalo en tus comentarios e intentaré ayudarte.

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