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La verosimilitud: esa cualidad mágica para hechizar a tus lectores

Si no quieres que tus historias decepcionen, asegúrate así su credibilidad

Una historia, para que sea buena, tiene que ser verosímil. Tiene que convencer al lector, trasladarlo a ese universo que has creado para él y que sienta como si de verdad estuviera allí.

La verosimilitud es la credibilidad de tu texto, su autoridad. Si la descuidas, al lector se le caerá tu historia entre los dedos, se romperá el hechizo de la lectura.

Una historia sin verosimilitud es como un espectáculo de magia con el truco a la vista: pierde toda la gracia.

Si no quieres que tus historias decepcionen, asegúrate de que sean verosímiles.

La verosimilitud: esa cualidad mágica para hechizar a tus lectores

Estos son mis consejos para conseguir que tus textos mantengan la verosimilitud:

  1. Presta atención a cómo se expresan y cómo actúan tus personajes.

No hablan ni se comportan igual un adolescente que un anciano. Usan distintas palabras, se rigen por distintos valores y prioridades. Si vas a romper esta lógica, tienes que tener un motivo, tienes que justificarte. Tal vez se trate de un adolescente que solo se relaciona con abuelos, o de una octogenaria con delirios juveniles. El caso es que cada palabra que digan, cada acción que lleven a cabo, tiene que ser coherente con sus rasgos y características.

  1. Documéntate bien

Si tu historia tiene algún componente real, es fundamental que te documentes al máximo para evitar meteduras de pata. No subestimes nunca los conocimientos del lector, el mundo está lleno de personas que lo saben todo sobre un determinado tema, época, ciudad o personaje histórico. Si tu historia cae en sus manos, pondrán grandes expectativas en ella, así que tómatelo en serio. Lee libros, visita hemerotecas, busca documentales, entrevista a personas expertas. No para incluir todos los datos, sino para evitar el gazapo. No se te vaya a colar un coche aparcado en un plano de una peli de romanos, o vayas a ubicar un encierro sanferminero en las calles de Sevilla, como vi hace poco en una película de cuyo nombre no quiero acordarme.

  1. No descuides la lógica

Me da igual que tu historia tenga lugar en un planeta inventado en el año 8042, o en un mundo mágico al que se accede por el sombrero de un duende. Que tu historia no sea realista no significa que no tenga que ser verosímil. La verosimilitud tiene que ver con la verdad y con la realidad, pero también con la lógica y con la coherencia. Pondré un ejemplo cinematográfico para que entiendas mejor a qué me refiero. No hace mucho vi una película ambientada en un futuro postapocalíptico. En ese mundo del futuro, habían dejado de usar pistolas porque ya no existían las balas. Sin embargo, tenían conocimientos científicos suficientes como para sintetizar drogas en un laboratorio, y el metal era abudante por todas partes. ¿De verdad en un escenario así no eran capaces de fundir metal y darle forma de bala? Me pareció un fallo de verosimilitud imperdonable.

  1. Sé muy preciso con los detalles

El poder de persuasión de los números es innegable. Lo saben los periodistas, los políticos, los historiadores. Todos ellos se afanan a avalar sus afirmaciones con datos, cifras, porcentajes, fechas. Si tú también quieres convencer a tus lectores y conseguir que tu relato sea creíble, debes buscar esta precisión. Y más cuanto menos realista sea tu historia. Para entender mejor a qué me refiero, coge cualquier libro de García Márquez y lee unas cuantas páginas. Su atención al detalle te envuelve de tal manera que acabas creyéndote todo lo que te cuenta, por muy increíble que sea.

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¿Y tú? ¿Prestas atención a la verosimilitud? Comparte tus dudas en los comentarios, me encantará ayudarte a conseguir historias más creíbles.

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